Wednesday, December 28, 2005
Accidentes y cartas interrumpidas
Venía a subir un post sobre una película bellísima que vi ayer en TNT y sobre la cual empezaba a escribir algo, pero he visto interrumpido el asunto por un accidente terrible ocurrido en mi blog. El post lo publicaré mañana y este va para ti Melissa.
Mil gracias!!! tú me introdujiste a este mundo y también acabas de salvarme. Es increíble como todo lo escrito puede irse a la nada con un simple click errado. Esa disolución instantánea me ha dejado perpleja, fría y aún estoy recuperándome.
Gracias, gracias, gracias, mil gracias por salvar este blog Wonder, es una fortuna que seas una navegadora nocturna de la internet y el msn! snif. Prometo no volver a tocar la plantilla de modo tan desastrozo. Recuperaré los links y numeraciones cuando se me haya pasado el susto.
Besos grandes para ti my Wondermeli, joder que te haces querer :´)
Vane
***********
Love Letters
Género: Drama
Actores: Steven Weber, Laura Linney, Emily Hampshire, Chas Lawter
Director: Stanley Doney
En la página de TNT señalan:
La eterna correspondencia entre Melissa Gardner y Andrew Ladd no solo los identifica como amigos fraternos sino que deja sus cartas como inevitable legado para una historia inovidable.
26 de diciembre 3pm
Mil gracias!!! tú me introdujiste a este mundo y también acabas de salvarme. Es increíble como todo lo escrito puede irse a la nada con un simple click errado. Esa disolución instantánea me ha dejado perpleja, fría y aún estoy recuperándome.
Gracias, gracias, gracias, mil gracias por salvar este blog Wonder, es una fortuna que seas una navegadora nocturna de la internet y el msn! snif. Prometo no volver a tocar la plantilla de modo tan desastrozo. Recuperaré los links y numeraciones cuando se me haya pasado el susto.
Besos grandes para ti my Wondermeli, joder que te haces querer :´)
Vane
***********
Love Letters
Género: Drama
Actores: Steven Weber, Laura Linney, Emily Hampshire, Chas Lawter
Director: Stanley Doney
En la página de TNT señalan:
La eterna correspondencia entre Melissa Gardner y Andrew Ladd no solo los identifica como amigos fraternos sino que deja sus cartas como inevitable legado para una historia inovidable.
26 de diciembre 3pm
Tuesday, December 27, 2005
Preguntas, respuestas?
Existen preguntas que no poseen respuestas Elías, al menos, respuestas infalibles que se digan sin titubear, sin temerle a las mejillas sonrosadas, a la cabeza gacha y el cabello lacio ocultando nuestro rostro. Ese tipo de respuestas que pareces perseguir a menudo, esas que intuyo desde el corazón con cierto temor. Sucede así, y sobre todo sucede que existen preguntas que deben ser formuladas únicamente en presencia, sin juegos de por medio.
Sunday, December 25, 2005
Oh mar! Oh Omar

Omar Zevallo, un excelente amigo del periódico en el que trabajaba, acaba de enviar una tarjetita de Navidad con una de aquellas caricaturas que publica en OJO como saludos por fiestas para todos sus amig@s. Su lenguaje visual, desde lo que he podido apreciar, siempre ha sido sugestivo y genial (es tu lenguaje Omar, no hay nada que hacer).
Bueno, yo quiero compartir este regalo con todos Uds. por aquí. Gracias Omar!!!!!
Abrazos y besos para todos.
Feliz Navidad y mejor Año Nuevo 2006
Cariños
Vanessa
p.d: O. tienes que hacer un blog para publicar allí tus archivos de Omar sin fondo. Si??
Y una cosita pequeñita: mi tesis no es una "pastrulada"!!! Ya veras quien es el "pastrulo" cuando la termine mjmmm :)
Wednesday, December 21, 2005
Anoche salió el sol
Magdalena del Mar, martesQuerido Nick:
Espero que te encuentres bien estos días. Por aquí se mantienen algunos últimos días de frío, el invierno tarda en irse pero parece que el verano vendrá pronto. Las noticias son escasas por aquí, sin embargo mantengo la fe de que todo este bien en tu ciudad hasta tener nuevas misivas.
Ví a las nenas por la noche, llegué tarde como he estilado hacer en los últimos años, pero a Edith y Jaqui no les importó. La nenita me miró con sus bellos ojos al llegar a casa, me besó y mantuvo abrazada el tiempo que duró mi estancia allá y con ese gesto suyo hizo que la noche fuera suficiente para darle un poco de sol a mi vida, para recuperarte con todo ello un poco. El mar sigue siendo mío, pensé, y me abracé también a Jaqui con todas mis fuerzas. Quizá por eso hoy quería escribirte desde esta ciudad distante en la que mendigo tus cartas, escribirte para que tengas noticias mías mientras guardo la esperanza de que leas mis palabras, aunque finalmente me niegues la llegada de las tuyas. No pretendo justificación alguna de mis actos, pero necesito que sepas algunas cosas que había mantenido ocultas tras mis silencios, para que me comprendas...no lo sé, solo sé que necesito decirte cosas. Decirte por ejemplo que yo no tengo la culpa de lo que ha pasado. No podía ser feliz a costa de la infelicidad de otros, no podía. Esa es la única lealtad que no podía dejar de cumplir, aún a costa de mi propia infelicidad. Creo que esa parte de mi naturaleza la intuiste siempre, aunque no lo sé con certeza.
Quería decirte que tal vez por eso nunca pudo elegir mi corazón bipartito y preferí evadirlo todo quedándome en silencio. Quede inmovilizada, haciendo y deshaciendo mis manos perdidas en un hilo de angustias. Esa indecisión se cimentó en un hecho que nunca te revelé. Una vez te vi mirarla, no sé si te diste cuenta, pero te vi mirarla cuando llegó. Entonces pensé que aún tenías algo de ella en tu corazón. Y después de ese dolor punzante fue la tristeza de verla a ella haciendo lo que hacía al verme, mirarme de ese modo, con todo aquello que ella conocía de ti y que yo ignoraba. Yo te amaba, no me importaba saber más y me dolía demasiado todo aquello. Conocía únicamente tu mirada y las pocas cosas dichas a través de ellas, las pocas cosas compartidas cuando apenas empezabamos a conocernos y tú te acercabas por fin a mí después de tantos años de caminos llenos de casualidades. Fue extraña la sensación de observar aquello entonces, tú mirándola a ella. No sé si era tristeza, celos, rabia, no lo sé, sólo sé que agache la cabeza, cerré los ojos y ya no te miré más. Sentí que debía apartarme y seguir otro camino aunque tú demostraras que me querías o que sentías algo que yo aún no sabía que era, sólo ese dolor latiendo en el corazón. Aunque no fuese nada aquello, tus ojos me dañaban desde aquella vez en que se cruzaron casualmente con los míos en silencio ¿Lo recuerdas? Yo no sabía quién eras, no me importaba. No sabía cuantos años tenías, el lugar donde vivías ni toda tu historia pasada. No sabía que tú trabajo era vivir y leer libros en una biblioteca, mientras mirabas a la gente y tratabas de leerles el pensamiento. Tampoco supe a tiempo que fuiste un ángel que llegó así de improviso a mi vida, cuando yo me líaba con una soledad insoportable en medio de un desierto de gentes. Con el tiempo fue cruzarme contigo siempre por varios lugares de la casa, cruzar apenas unas cuantas palabras, alguna vez un saludo silencioso y esas dos veces que estuvimos juntos sentados en las escaleras del colegio, callados, sonriéndonos las palabras. Yo siempre creí que aquellos encuentros cotidianos contigo habian sido casuales. No, no sabía lo demás.
Me acompañabas en silencio mirándome desde lejos, con esa tu figura sobresaliendo entre las otras. Fue así que empecé a conocerte, ¿lo recuerdas? Yo no sabía que me descubriste antes que yo te descubriera a ti, no sabía de tus caminatas circulares, apenas de tu mirada sincera, dialogando conmigo sin palabras.
No sé en que momento, en que tiempo exacto tu mirada amable comenzaba a perseguirme en sueños, y yo empezaba a adorar como una chiquilla tus ojos. Me volvías una muchacha infiel que empezaba a dejar para siempre sus miedos y se encontraba en tu mirada, sentía que la comprendías y empezaba a temblar nerviosa por la forma insistente con que la mirabas. Dolía adentro Nick, lo suficiente como para no darme cuenta de las otras cosas.
No ha sido fácil para mí todo esto, creeme. Siempre los desencuentros, siempre los tropiezos y el dolor causado por mi culpa o por la tuya. Pero fue así, y cuando empezaste a dañarme aprendí a disimular el dolor, aprendí a no mirar más y alejarme a pesar que, ahora sé, te amaba. Tú llegaste sin que yo me diese cuenta de nada, sucede así supongo, y sucede sobre todo que una nunca lo advierte cabalmente cuando ocurre por primera vez. Esa indecisión ha sido siempre mi lado del océano Nikolas, aún ahora que me castigas con el silencio y la partida, y yo espero aquí las cartas que quiero creer perdidas en alguna oficina postal desde donde me las has remitido. Así sucede en tiempos de guerra me dijeron alguna vez en el correo, las cartas se pierden en diversas ciudades, no llegan a tiempo o simplemente no llegan, incluso las personas se pierden para siempre o ya no son las mismas cuando todo ha terminado y se hace preciso el regreso. Incluso algunas no vuelven. Esa es la vida que hemos llevado después de todo, siempre escondiendo en nosotros lo que guardamos en silencio por temor a arriegar demasiado.
Quiero decirte que no quiero esperar el otoño sin saber de ti, la angustia suele destrozarme todos los días desde la misma mañana en que marchaste de mis sueños para algún país nórdico lejano, mientras yo despertaba temprano sin poder retroceder el tiempo para decirte a los ojos que te quería, que hubiese querido acompañarte en la partida como única promesa atada a todo regreso, pero que mi orgullo hizo difícil esa palabra aún cuando me despertabas con tu ausencia tan de mañana. Esa madrugada al despertar, la mañana en que partías supe que había errado, pero ya nada podía hacer, ya nada puedo hacer ahora. Hasta ayer, me sentía cansada de batallar tanto con el cielo, durante tantos y tantos días, que se hacen meses, no sé si años. Pero anoche salió el sol con ese abrazo, y ese nuevo nacimiento le abre las puertas a una poquita de dulzura que me sabe a esperanza.
Ojalá esta nueva carta si llegue y tenga respuesta. No podré escribir ni una más. Aún si no la respondes o si esta nuevamente se pierde en alguna oficina postal sin llegar a tus manos. Quiero decirte que estas en mi corazón y que permanecerás aquí hasta que se apiade de mí el olvido, pues este es el único lugar donde puedo mantenerte cerca sin temor a extravíos.
Tuya.
M.
De Cartas a Carmen
Tuesday, December 20, 2005
Subscribe to:
Posts (Atom)
